lunes, 2 de febrero de 2015

Proyectos 2014-1

Proyectos 2014-01 

PRESENTACIÓN


PROYECTOS PARADIGMÁTICOS.

 Proyectos

jueves, 20 de noviembre de 2014

Red House, Bexleyheath, Kent,Inglaterra,1859 Philip Webb / William Morris.



UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
FACULTAD DE ARQUITECTURA Y URBANISMO
HISTORIA 3                                                                        WILLIAM MORRIS – RED HOUSE
PAULO ANDRES CASTILLO BRICEÑO

El café de mañana
El ser humano ha estado buscando su constante mejorar, transformándose permanentemente a lo que el mundo le ofrece, la evolución es inminente, es aquella que no tiene piedad del tiempo, que no da espera, y que a pesar de que el hombre no esté preparado siempre encuentra cómo transformarlo. Por lo que el hombre se sitúa en la historia como el punto de partida hacia una sociedad que está en la búsqueda de una comunidad más libre, exigente de un radical mejoramiento social. Tal es el caso de la revolución industrial, la cual da lugar a una reinterpretación y a la creación del movimiento moderno. En donde  se repelen los ámbitos humanos de la época, la industrialización y la mecanización habían rebajado el trabajo del obrero, se daba un apresurado salto tecnológico y no un avance en la calidad social quedándose esta última rezagada. El desarrollo humano se veía atrasado a lo que la ciencia imponía; el hombre industrial evolucionaba aisladamente, existía un desarrollo de las clases burgueses acentuándose cada vez más los grupos sociales y dirigentes, manteniendo a su servicio las clases proletarias, y nacen por lo tanto clases obreras inconformes que aclaman y buscan revolución en un llamado exigente de vida y espíritu.
“Usted añora el arte de la Edad Media ( lo cual es cierto), pero quienes lo crearon no eran libres, eran siervos o artesanos gremiales rodeados de flagrantes muros de restricciones comerciales; no tenían derecho político y eran impunemente explotados por la casta noble, sus señores”[1]
WILLIAM MORRIS
Acompañado a esta gran revolución, nacerá como expresión de este, una forma de arte que proporcionó la oportunidad de emitir un llamado, que reflejó la condición de toda una cultura, y a su vez una arquitectura que se convierte en el manifiesto habitable de un gran cambio. Los artistas expresaban  necesidades y problemas a través de diferentes conceptos, siendo especialistas en distintos oficios; ejercicio importante en la historia del ser humano, ya que carga con la responsabilidad de crear una historia, reinterpretar, innovar, modificar, expresar así un nuevo movimiento: la modernidad.
Es en la cúspide de esta etapa cuando William Morris, intelectual de la época, se planteó una nueva visión omnicomprensiva;  la importancia de considerar y entender la historia del comportamiento humano como dinámicas relacionadas, Morris entiende la valoración social del arte (parte de la consideración de Ruskin) como una expresión del placer del trabajo y de trabajar, donde se muestra totalmente en contraposición con la idea de producción industrializada, siendo esta una creación en serie que despoja la actividad humana del ser puesto que en esta queda desarraigado cualquier espíritu, no solo afectando al artesano sino también a la calidez de producción y a todos los que la necesitan, por lo que el arte no sería simplemente un componente estético, sino un importante sustento de vida. William Morris cita:
 “Es lamentable que la civilización se haya impuesto y que ahora sea imposible de limitar y controlar; esto resulta la menos, en el estado actual de las cosas, pero, teniendo en cuenta el portentoso cambio que introduce la mecanización, bien puede ser que produzca daños más graves: aniquilará, de hecho, el arte tal y como lo entendemos ahora a menos que sea sustituido por un nuevo arte; pero probablemente, queramos o no,  destruirá también lo que produce el odio del arte y así preparará el camino a un arte nuevo cuyas formas nos son aún desconocidas”.[2]
Era importante sobrevalorar las artes como fenómeno social, ya que serían una clara expresión de transformación de las ideas humanas en un ambiente de vida cotidiana. Se vivían unos precedentes arquitectónicos de fractura entre la esencia y la técnica. William Morris declara que el gran arte de hacer arquitectura origina de no desvincular entre sí los distintos ámbitos del comportamiento humano, es decir, nace de comprender la lógica y el funcionamiento de la vida cotidiana en la sociedad moderna. En este orden de ideas, declara su manifiesto: La Red House, reconociendo la influencia de la arquitectura sobre la sociedad, con la fuerza que podría tener una muestra tangible como una edificación, y haciéndola a su vez intangible por medio de la pura sensibilidad con la que está construida y pensada, siendo capaz de predicar su posición social por medio de ésta, es así considerada como la primera casa moderna, brinda un primer acercamiento a la cotidianidad, una casa contenedora de arte, donde la esencia y la técnica van de la mano, buscó ser la expresión sensible más acertada para todas las actividades diarias del ser, es una casa en la que todo es arte, en la que el muro mismo deja de ser una construcción monótona para convertirse en el lienzo de un movimiento, el arts & crafts, donde el mismo lienzo todavía predica arte, pasión y sensibilidad.
 Morris señala que la cotidianidad se encontraba desigual desarraigada de la sociedad industrializada. La sociedad a través de sus formas históricas necesitaba un modelo que permitiría el desarrollo continuo y a la par de todas las facultades humanas, siendo Morris promotor de una explicación más deductiva y racional de las problemáticas existentes, convirtiéndose en un nexo claro entre dos siglos.
Vitrubio dice que la arquitectura es el uso de varias disciplinas y conocimientos, donde como las demás artes posee significado y significante
 “El Decoro es un correcto ornato de la obra, hecho de cosas aprobadas con autoridad. Ejecutase por rito, por costumbre y por naturaleza. ... la Distribución es un debido empleo de los materiales y sitio, y un económico gasto en las obras, gobernado con prudencia...”
VITRUBIO
La especialización tomó un camino diferente, cada persona estaba evolucionando individualmente fortaleciéndose sola, el pintor se vuelve cada vez más pintor  y menos artista, se vivía en un desarrollismo particularizado y estaban siendo desarmados de cualquier sensibilidad, dividían al artesano de su obra, los hacían incapaces de vivir; se ocupaba más tiempo en cuestiones ajenas al arte y se había dejado olvidar cada vez más. El interior de los espacios de vivienda carecían de sentimiento y la vida cotidiana no tenía la calidez que debería. La esencia de habitar se estaba desgastando del manejo de un uso y un sentido. Se creaban individuos aislados, familias alejadas carecientes de vida, faltaban los espacios gustosos de diálogo y esparcimiento. Se  añoraba  un uso, un sentido arquitectónico, surgen nuevas preguntas: “¿Cómo se vive?, ¿De qué se estaba privando la vida privada?”[3], tal vez de un café en la mañana, sentado en una silla hecha a mano , en un espacio con paredes trabajadas llenas de empeño y de trabajo duro y minucioso. El arte se ha convertido en una expresión humanística que reinterpreta la importancia de las artes “decorativas “como: la carpintería y la ebanistería, la herrería, la cerámica y la cristalería, el arte de tejer y ser ligadas a la vida humana (El mueble con su carpintero, el pintor con su pintura, el arquitecto con su casa) y la esencia de vivir y trabajar.

 Todas trabajando como un solo arte, lleno de sensaciones fuertes y vivas. La Red House es esto una recopilación de sentidos, de una historia digna llena de valor y monumentalidad, es una implantación de una obra de arte en una gran parcela, William Morris se concentró en darle un sentido y una utilidad práctica a la vivienda; proporcionando a los hogareños placer con las cosas que obligatoriamente tiene que usar o hacer.

La casa demuestra la importancia de la relación de las artes con el componente del artesano, el manejo del mobiliario y como un bello conjunto de destellos artísticos infieren al ser y hacer. Es cierto que en la mayoría de los casos se cree que este tipo de adornos han surgido por su cuenta  y no les damos la suficiente atención. La manera de ver y sentir las cosas se atrofia cuando no se ha tenido motivo por el cual sorprenderse, mientras que la decoración  que se genera en esta casa tiende a acoger y a permitir sensación de libertad trayendo naturaleza sin traerla, creando espacios de agradable estar, donde se agudizan los sentidos y son dirigidos hacia una amena conversación al lado de la chimenea. El exterior del edificio surge directamente de la creación de los volúmenes necesarios para cumplir las funciones interiores, genera  un vínculo con la naturaleza puesto que todo lo que hace la mano debería estar en armonía con la naturaleza y colaborando con ella. En el interior predominan la madera, los azulejos y el vidrio, materiales naturales que le dan un ambiente acogedor.

Es así como Morris, a través de la arquitectura busca complacer los sentidos, sentidos que gracias a la mecanización que abarca lo industrial terminan perdiéndose o siendo ignorados. También, en donde sus premisas de lo que para él es o debería ser el arte, se convierten en un sueño tangible que se permea en la realidad a través del mismo arte, en donde la vida cotidiana se presta para contemplar y sentir dentro y fuera de la casa la naturaleza, en donde para tomarse un buen café no se necesita una buena compra o un buen producto, sino un espacio merecedor de un momento, de un recuerdo de vida, donde el mismo refugio del espíritu – el cuerpo- será la Red House, esa casa que cuida el espíritu del artesano y la misma que invita a la contemplación, siendo la misma experiencia la que relate lo que es el propio habitar moderno, un habitar moderno que parte sencillamente como contraposición al rápido desenlace de la vida en la industria, que lleva al usuario más allá de lo concretamente racional.










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-Conferencia en la Society of Arts mante la reunión anual de la Society for the Protection of Ancient Buildings
-Escritos sobre arte, diseño y política. William Morris págs. 5-20,83,113.
-http://smarthistory.khanacademy.org/william-morris-and-philip-webb-red-house.html
-http://bloghistoriasheilamanuel.blogspot.com/2007/06/la-revolucin-industrial-y-la-grfica.html
-La revolución industrial y la gráfica victoriana / William Morris y el movimiento Arts and Crafts


[1] William Morris  Escritos sobre arte, diseño y política (Pág 155)
[2] Los escritos teóricos de William Morris ( Walthamstow, 1834 Londres 1896)
[3] Perspectivas de modificación consciente de la vida cotidiana
Publicado en el # 6 de Internationale Situationiste (agosto, 1961). Traducción extraída de Internacional situacionista, vol. I: La realización del arte, Madrid, Literatura Gris, 1999.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Casa Uriach, L’Ametlla del Vallès, Barcelona, 1961. José Antonio Coderch



Casa Uriach, L’Ametlla del Vallès, Barcelona, 1961.
José Antonio Coderch
Por: George Herrera
“Su apuesta ética no niega el disfrute de los sentidos y la razón; simplemente los pone en su lugar y, sobre todo, enfrenta a los arquitectos a su verdadera, fascinante y limitada tarea.” (Diez, 2006,  p.28).

Una racionalidad sin prejuicios
Rodeado de una cultura conservadora como lo es la de la sociedad barcelonesa en la que vivió,  José Antonio Coderch desarrolló su arquitectura evolucionando constantemente, en la posguerra que, apenas en los inicios de la década del sesenta empezaba a liberarse del aislamiento internacional provocado por la dictadura franquista. Pero la gran coherencia interna al pensar su arquitectura da por superados estos límites temporales y geográficos que le contienen, superando incluso su misma idiosincrasia, sin embargo las bases de su sentido común están dadas por la tradición que  le concibió, “Las primeras obras domésticas de Coderch parecen desarrollarse a partir de la arquitectura popular catalana e, incluso a veces, literalmente de la misma tierra” [1], posteriormente sus proyectos de vivienda se desarrollarán en el marco de la  influencia italiana, de allí parece extraer una sintaxis doméstica afín con la obra de Ignazio Gardella[2], además de incluir en su trabajo referencias puntuales de Mollino y su mismo mentor Gio Ponti. Sus contactos establecidos con el mundo academicista fueron efímeros, aunque hizo parte del grupo R que en la Barcelona de los cincuenta se proponía propagar la arquitectura moderna, también fue miembro destacado del Team X al que fue presentado por Josep Lluís Sert, grupo que consideraba los principios postulados por el CIAM cómo ampliamente superados por la realidad emergente alrededor del mundo, en particular en los países de la Europa de la posguerra, por tanto buscaban la redefinición de las tesis del movimiento moderno[3];  él se dedicará entonces a un trabajo objetivo, para alejarse de la idea de formar un nuevo estilo. Generó proyectos con cierta connotación bucólica, evocando un habitar sencillo con la naturaleza como protagonista, a la vez combina el lujo reducido a su expresión de confort, sumando la serenidad y sobriedad de su trabajo objetivo, que no abandona un matiz hedonista visto desde sus primeras casas.
Para entender cualquiera de sus obras se requiere de una visión dentro su contexto geográfico inmediato, al igual el contexto cultural y técnico, este último ligado a los materiales y métodos constructivos que provee el lugar; se necesita ver el conjunto en general para dar entendimiento a la organización del programa, incluyendo la topografía, el entorno y la asoleación. Factores específicos dotados por el lugar, técnicos y de la función ligada a su entorno, marcarán el rumbo en cada obra de Coderch. Es preciso también entender  la forma como resultado de la suma de esos factores que no están prefigurados por el gusto de determinada persona, pero si acepta los factores de una cultura en un momento específico cómo determinante aceptable, por ejemplo los métodos constructivos, “estos sistemas formales derivan de la aceptación de la tradición popular y de los criterios más genéricos en construcción”[4]. Su posición entonces es firme en cuanto la tradición define todo dentro de una sociedad en la cual no debieran generarse individualismos, mostrando su rechazo por cualquier concepto estilístico, innecesario mientras se derive del gusto. “El objetivo común, el bien de la sociedad, impide la uniformidad, pues la atención a lo concreto evita la repetición y asegura el cambio verdadero, opuesto a la inmovilidad o dispersión en que se traducen los dogmas formalistas”[5].  Él toma  lo que la sociedad acepta como correcto, yendo de la mano de un momento y lugar específico, sin adelantarse al hecho ni a los medios locales, alejándose de formalismos académicos, pretendiendo enfocarse en la solución objetiva del problema en específico; su arquitectura se basada en esta ética de respeto por los factores intrínsecos que conlleva un programa, y este no puede entrar en conflicto con el entorno social ni cultural.
La obra de Coderch está dentro de un marco ético, conservador y racionalista. Para él no es correcto concebir el progreso cómo una cuestión de realización personal, para que se dé tiene que haber desapego de cualquier cuestión que implique individualismo, así no abandonar los valores esenciales de la humanidad,  cómo lo ha de manifestar en su profunda admiración por la cultura arquitectónica finlandesa:
“La arquitectura finlandesa me produce siempre una gran admiración, tanto por las realizaciones particulares de sus arquitectos más destacados y conocidos como por la obra conjunta de todos ellos. Y quizá sea esto último, tan meritorio y tan de difícil de conseguir, lo más importante, porque revela la existencia en ese país de un gran número de arquitectos que respetan los valores esenciales del hombre y del mundo que nos rodea. Saber tener en cuenta estos valores es ya, por de pronto, adoptar la única postura correcta (ética más que estética) en el ejercicio de nuestra profesión.”[6]
Para él la arquitectura sirve a la sociedad, de manera que el individuo aislado no puede hacer un trabajo enteramente social, puesto que este debe ser colectivo. Su posición recuerda la de Loos cuando rechaza que lo característico, lo representativo de una cultura sea un añadido, una peculiaridad figurativa ajena a sus elementos básicos, rechaza la discusión sobre estilo, aceptando lo popular cómo una racionalidad primera[7].
La plasticidad, un resultado.
No podríamos citar un sólo referente para entender de donde surgen las ideas para un proyecto genial y carismático que es la casa Uriach, con sus sencillas formas que no pasan desapercibidas sin ser demasiado llamativas, formas producto de una acertada configuración espacial, que a su vez esta dada por un profundo entendimiento del problema inicial, el habitar, que soluciona eficientemente con los medios contemporáneos y tradicionales, pues Coderch no pretende inventar nada, simplemente recoge las ideas que el tiempo le proporciona, para al final evocar la arquitectura mediterránea como un hecho final, “la particularidad visual del solo vendrá dada por la complejidad del programa y del terreno, sin ningún referente figurativo o nostalgia hacia el pasado”[8] basada en su propio juicio, su sentido común y  los conceptos de sus contemporáneos modernos. La distribución difusa que configura la casa en L respecto la terraza-solar, y la misma gran sala que gira en torno al hogar acude al paradigma usoniano adoptado del Frank Lloyd Wright de la década de 1930;  la configuración material corresponde a las técnicas tradicionales de construcción en crujías para dar libertad espacial, con los medios constructivos locales, que facilitarán en un conjunto blanco la concepción tradicional mediterránea. Es evidente también la influencia de Le Corbusier al definir los recorridos internos en una promenade architecturale, que ayuda a acoplar el proyecto a la topografía implícita, además de crear un agradable recorrido por el pasillo de las habitaciones ; Coderch usará estas herramientas compositivas y constructivas ligadas a la disposición  topográfica, para así definir la distribución del programa, sumado el factor de asoleación, que dará la pauta para establecer la posición de las seis habitaciones a lo largo del proyecto, desde su ingreso al norte, dirigiendo sobre un eje que les comunica hacia el sur; procede a fragmentar el pasillo para así lograr retranquear tres habitaciones a cada lado, lo suficiente para generar las aberturas de luz que van de piso a techo en un gesto de interacción con el entorno, reflejando la luz sobre las paredes contrarias a las puertas, estas horadaciones están internamente enmarcadas, albergan una matera en cada habitación, se cierran con persianas corredizas cómo también en las áreas sociales, permiten que las habitaciones del alero este, donde se encuentra la habitación principal, reciban la luz de la mañana , mientras que las tres pequeñas habitaciones del alero oeste reciben el sol de la tarde. La composición retranqueada de las habitaciones es de gran fuerza, dada la topografía, sus trazos prácticamente definen el proyecto, y le darán en adelante un sello de carácter plástico a las obras de Coderch, como resultado del análisis de la topografía y la asoleación.
El recorrido por la casa es dinámico, se ha determinado mediante vectores de movimiento, “estos vectores señalan en los croquis líneas de direcciones, que son el fruto de una traslación al plano de la búsqueda de una experiencia interior, sobre la que fundamentar la construcción del lugar” [9],  genera de esta manera la transformación espacial continua que se requiere, y desglosa el espacio en  tres áreas funcionales identificadas por Coderch, partiendo del área social que estará siempre en conexión con las áreas de descanso y servicio, que además es el centro inmediato de la casa. El  ingreso de la calle se da por medio de un garaje cubierto y discreto, que no le quita relevancia al vestíbulo, a pesar de marcada diferencia entre estas áreas, este espacio invita a tomar o bien unas escaleras directo a la sala, o un pasillo-escalera descompuesto para dar la continuidad de promenade architecturale, en un primer tramo el pasillo comunica las tres habitaciones más pequeñas, y termina en otro ingreso a la sala, un segundo tramo es desplazado para efectos de la composición, pero antes de seguir el pasillo podemos asomarnos a la terraza por medio de un porche, que es el mismo que va a separar la sala de la terraza, este pasillo de las últimas tres habitaciones es lineal, pero dispone de retranqueos internos que permiten una mejor disposición del baño que atiende las últimas dos habitaciones. El vestíbulo también permite acceder a la zona de servicios sin interrumpir en el área social, esta zona de servicios está relacionada con un generoso patio interno de servicio, que a la vez proporciona luz y ventilación a la cocina, a esta se accede desde el comedor que está articulado con la gran sala, o bien desde la zona de ropas contigua al vestíbulo, además la cocina está conectada con el cuarto de huéspedes o servicio. La gran sala se puede extender al correr las persianas, abriéndose a un gran porche antes  que a la lujosa terraza con algarrobos, el hogar es el centro de este espacio social (posiblemente acudiendo al paradigma usoniano), que a la misma vez separa un estar de la sala. Sin saber la disposición de los vientos, podría pensar que el porche cumple un papel técnico respecto al control climático, ya que en su disposición envolvente no solo controla la sombra, sino que también ayuda a aislar el área social del exterior en días fríos, lo que se podría considerar una casualidad dada la poca información técnica del proyecto, pero en ultimas un logro compositivo para el más adecuado desarrollo del mismo, como siempre lo buscaría Coderch.
Respecto de la estructura Coderch no usa módulos, puesto que estos elementos dependen de una configuración estructural inicial que limitaría la realidad del problema a su definición, es por ello que acude al uso de crujías de trazos paralelos, sistema más eficiente que el de modulación. “La crujía no implica una distancia fija entre muros, aunque como reconoce Coder en la casa Catasús, mejora su rendimiento si las trazas son paralelas”[10]  cómo lo ha de descubrir en la concepción de la casa Catasus, además este sistema permite la integración total de la estructura al proyecto, de manera que está no será deducible a la vista.

A modo de conclusión:
La casa Uriach es entonces  resultado de factores éticos (decisiones acordes a una realidad desde el punto de vista del arquitecto), y recuerda a Loos cuando acevera
 “la arquitectura es un servicio a la sociedad que está por encima de la individualidad (…) el individuo aislado no puede hacer un tabajo profundamente social, que a la fuerza debe ser colectivo. Por eso, Coderch es moderno en esencia, porque rechaza que lo caractreristico, lo representativo de una cultura sea un añadido, una peculiaridad figurativa ajeno a sus elementos básicos, moderno por que rechaza la discusión sobre el estilo, que él identifica con el gusto personal, y por eso su aceptación de lo popular, pero como una racionalidad primera…[11]
 La configuración de este proyecto está basada respecto la asoleación, la topografía, los medios constructivos locales tradicionales, y la integración respetuosa con el entorno, estos factores ligados al programa definen la distribución lógica del mismo; así define una forma, que será mejor en cuanto más libre esté de prejuicios figurativos, sin embargo en la casa Uriach el resultado es escultórico.
Las decisiones compositivas que toma son influenciadas por su experiencia como fotógrafo, lo cual le confiere un enfoque personal al explorar las situaciones en su entorno de una manera gráfica y dinámica, regida por la conjunción de elementos en un solo todo, quizá de esta manera explora las posibilidades del lugar, partiendo de una direccionalidad, de aquellos vectores de movimiento que definen una transformación espacial para trabajar desde el interior sin perder relación con el exterior, y define los limites visuales en función de la actividad, en la cual lo social será el centro de atención.
Sus casas en crujía simulan en el aspecto plástico una modulación espacial, esto ha de representarle un sello personal que, sobre todo después de la casa Uriach, genera un conjunto que visto a distancia adquiere unidad monolítica, y de cerca estas crujías suavizan nuestra recepción de la casa, rompen la fachada en una composición rítmica, y va revelando su disposición interna.
La obra de Coderch entonces es brillante por su desarrollado sentido común, liberador de prejuicios, su fundamentación en aprovechar de la manera más adecuada el conocimiento tradicional, dejando claro el papel del arquitecto en la sociedad, haciendo de este un artesano que usa la experiencia tradicional cómo el factor creativo en servicio de la sociedad, para resolver un problema específico, respetando su entorno compuesto por sociedad y naturaleza.
De él podremos decir que no invento nada, pero nos enseña de manera puntual en cada proyecto cómo partir de factores ya implícitos en el, aprovechando una técnica ya establecida, y buscar siempre la unidad del conjunto, la que le dará en ultimas la forma, el carácter; diferenciando drásticamente construcción y espacio, que para él nunca estarán desmembrados.

Bibliografía.
Sòria, E. Conversaciones con J.A. Coderch de Sentmenat. Murcia. Colegio oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos.
 
Frampton, K. (2006). Casas – Coderch. Barcelona. Editorial Gustavo Gili. 
 
Coderch,  A, J. (1974), Historia de unas castañuelas, Madrid, Nueva forma.
Rosas, J. (1984). Coderch de Sentmenat La casa Ugalde. Santiago de Chile. ARQ.          
Fochs, C. (2007). A Sarrià-Sant Gervasi: Les Cotxeres. Girona. Col-legi d´Arquitectes de Catalunya.
Paez, D. A.  Casa Ugalde - José Antonio Coderch De Sentmenat, 2013, disponible en: http://unalhistoria3.blogspot.com/2014/02/casa-ugalde-jose-antonio-coderch-de.html.
De Rentería, I. (1990). Detalles en la arquitectura de J.A.Coderch. (Tesis doctoral). Universidad Ramon Llull. Barcelona.


[1] Frampton, K. (2006), p.4.
[2] Op. cit, p.6.
[3] Fochs, C. (2000),  p.45.
[4] Diez, R. (2006), p. 25.
[5] Op cit, p 28.
[6] Coderch,  A. J. (1974).
[7] Diez, R. (2006), p 26.
[8] Diez, R. (2006), p. 27.
[9] De Rentería, I. (1990), p 35.
[10] Diez, R. (2006), p. 27.
[11] Op cit, p 26.


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