miércoles, 19 de noviembre de 2014

Casa de Tristán Tzará. Montmartre, Paris, Francia (1925 – 1926) Adolf Loos



Datos del estudiante:
Nombre: Yeimi Liliana Pinilla Barón
Código: 25061540

Datos de la casa:
Nombre: Casa de Tristán Tzará
Lugar: Montmartre, Paris, Francia
Año: 1925 – 1926
Arquitecto: Adolf Loos

LA MODERNIDAD RESPUESTA DE LA SOCIEDAD

Adolf Loos, un hombre incomprendido por la sociedad de su época, en la cual pocos reconocieron que su forma de concebir el momento en que vivían, la arquitectura, el arte, la técnica, el vestuario, la cultura, (los cuales juzgo en varias ocasiones a través de sus textos, de sus edificaciones, de sus relaciones personales y en general con su vida) fue el fruto de su confrontación a las interrogantes relacionadas con lo moderno, en donde en primer momento se puede comprender que lo que se considera moderno definitivamente transgrede la tradición[1].

Nacido en Brno en 1870, es educado en la politécnica de Dresde, en donde debido a sus bajas calificaciones no consigue el título profesional, adicionalmente en el ámbito familiar no lleva una sólida relación con su madre. Siendo estos algunos de los motivos por las cuales decide viajar a América, donde permanece aproximadamente tres años trabajando en cualquier oficio y relacionándose principalmente con inmigrantes. Decide regresar a Viena en 1896, con afán de prestar el servicio militar, justo en el apogeo de un nuevo movimiento encabezado por Gustav Klimt, el cual fue fundado en 1897 y es conocido como Wiener Sezession ó secesión en Viena, la cual buscaba entre otras cosas evitar que el arte perdiera su esencia al ser alcanzado por la industrialización,  asumiendo entonces la posición de retornar a los estilos pasados.

Josef Hoffmann arquitecto austriaco considerado por la crítica de la época un triunfador social, líder de la secesión en Viena, director de la exitosa Wiener werkstatte, respetado como árbitro del gusto artístico y reconocido como el polo opuesto de Adolf Loos; es en pocas palabras la representacion del conflicto de Loos con la mayoria de los demás artistas y arquitectos de la  época, y es que entre estos dos personajes es posible señalar diferencias que fueron cruciales en su formación, que claramente más tarde definirian sus respectivas actuaciones arquitectonicas. El primer rasgo que los separa es la educación y una de las consecuencias de esto es su concepción acerca del dibujo arquitectónico.

La  educación de J. Hoffman se diferencia en muchos sentidos de la que A. Loos desarrolla en su juventud lo cual es evidente por ejemplo a través de los viajes que realizan. Por su parte, Hoffman estudia arquitectura en la Academia de Artes aplicadas de Viena (a la cual A. Loos aplicó, pero fue rechazado) donde es discípulo de Otto Wagner, y se mantiene en constante relación con Joseph María Olbrich. Realiza viajes típicamente a Italia, como parte de su educación, siguiendo el camino acostumbrado por sus contemporáneos. Su interés se enfoca principalmente en la arquitectura griega y la renacentista.

Adolf Loos en cambio durante su viaje más que enfocarse en la arquitectura de Norteamérica, en lo que realmente enfoca su atención es en la cultura, que considera avanzada por encima de la vida en Viena.  En lo que se refiere al dibujo una de las actividades más impulsadas por la Academia de Artes Aplicadas en Viena, el Arquitecto Loos responde con una fuerte crítica a sus contemporáneos, manifestando que el dibujo es una mediación innecesaria frente a las formas arquitectónicas, le molesta el uso del dibujo para dar detalles de la construcción[2], un aspecto de su pensamiento sumamente cuestionado en su actividad arquitectónica, pues se basaba en la intuición, lo cual sus detractores asociaban al hecho de no haber conseguido un título. Jossef Hoffmann en cambio realiza grandes cantidades de dibujos, esquemas y bocetos, costumbre adoptada de la institución donde recibió su educación como Arquitecto. Aquí se refleja como la educación  que cada cual obtuvo en su juventud, marcó significativamente sus pensamientos y  logró definir sus personalidades. Su carácter, su concepción de lo que consideraban debia ser la arquitectura desarrollada en su momento.

Hoffmann, más valorado y admirado por la sociedad de su tiempo que por la crítica posterior que lo consideró tenue en su compromiso con la modernidad, y Adolf Loos más criticado que aceptado, una figura enigmática, posteriormente resalta por su sensatez y su posición radical a la hora de superar lo anterior, y responder innovadoramente, como lo describe su amigo y discípulo Franz Glück:

 “Adolf  Loos, el arquitecto y el hombre, es un revolucionario frente al espíritu retrógrado,  reaccionario frente al espíritu destructivo”


Y es que el Arquitecto Adolf Loos, es un hombre que cuestiona cada circunstancia que le rodea, dándole la respuesta que considere acorde al momento en que vive. Para él la cultura lo encierra todo, incluyendo la arquitectura que se da como una manifestación más de la misma. Entiende la cultura como una suma de prácticas, saberes y artefactos creados por el hombre en relación a la realidad de su tiempo[3]. Por esa razón considera que no todas las épocas gozaron de cultura, puesto que recurrieron a copiar, a retratar, lo desarrollando en el pasado, ignorando la potencia de la realidad de su época. Entonces puede decirse que para él la cultura es la capacidad de los miembros de una sociedad para dar  una respuesta coherente a lo que viven, en ese caso Loos vive una época en donde la industrialización está floreciendo, en donde la maquina es una herramienta propuesta para el servicio del hombre, manifestando entonces que para él, la solución que deben dar los individuos de esta sociedad que le rodea, más que la búsqueda de la originalidad[4], es una respuesta modesta en donde se cuestionen que uso le dan a las herramientas que tienen a la mano, que dejaran al futuro sus creaciones humanas[5].

Por lo tanto el arte no pertenece a la cultura, pues es el intento de sacudir las bases de la misma, realizado por un genio que no se propone hacer lo dicho si no que le resulta imposible evitarlo. La creación artística es dirigida al futuro, en donde a través de la historia pueda comprenderse su significado, no tiene necesariamente que agradar a la sociedad de la que fue producto, entonces no pertenece a  la cultura que se desarrolla en la realidad actual de la época, como la actividad de construir para satisfacer las necesidades del hombre. Ahora es posible entender mejor porque Loos considera que el arte y la arquitectura son cosas separadas, en donde la arquitectura pasa a ser arte solo en el momento en que evoque el pasado, que despierte un sentimiento, que conmemore algo, en ese caso solo el monumento y las construcciones funerarias podrían llamarse obras artísticas.

En su regreso a Viena, decide empezar a escribir artículos con fuertes críticas sociales, pues llega lleno del espíritu americano, con el ideal de “civilizar” a Austria y a Europa, comenzando por Viena. En un esfuerzo por transmitir las ideas culturales adquiridas en norteamerica financia una revista llamada “Das Andere” (lo otro) en donde expone gran cantidad de ensayos relatando  temas como la manera correcta de desayunar, el uso del salero como una cuestión de vida o muerte, acerca de la vestimenta,  y otros temas que le conciernen a la arquitectura.

En 1909 se pronuncia contra el ornamento, escribiendo uno de sus ensayos más reconocidos “ornamento y delito” en el cual desviste la forma, declarando que su época es incapaz de generar un ornamento nuevo, por lo tanto debía ser suprimido para dar paso a las formas puras. Dándole ahora el protagonismo a aquello que viste la arquitectura, el revestimiento; el cual es señalado por la función a desarrollar en el espacio. A estas premisas se les denomina teoría del revestimiento.

En 1923 Loos es invitado a participar en el Salón de Otoño de Paris, lo que acrecentó su popularidad dentro del mundo vanguardista parisino. En agosto de 1925 recibe el encargo de proyectar la casa de Tristán Tzará por lo cual fija su residencia en la capital francesa.

Esta casa es construida en un terreno abrupto en la avenida Junot,  el terreno contiguo tiene un muro de piedra mirando hacia la vía, lo cual el arquitecto aprovecha para acoplar el frente de la casa con la calle. La casa se acopla al terreno, a través de la dimensión de sus dos primeras plantas, en donde la proporción es menor para evitar extraer tierra en exceso, lo que haría la construcción más costosa. Se vale de esto para darle a la fachada en este mismo punto donde cambia la dimensión de la planta el cambio de material, en esta parte se resuelven la vivienda de alquiler.

 La fachada la utiliza para separar mediante los materiales las distintas funciones del edificio, vivienda de alquiler en las primeras plantas y la casa como tal del escritor en las siguientes, dividiéndose así en dos cuadrados, uno acabado en piedra, y el otro en la parte superior que es revocado. El termino revocar significa que se arregla, se enluce, se pinta, se cubre, con otro material las paredes exteriores de un edificio. La intención de resaltar esta palabra es mostrar que el Arquitecto aplicaba su premisa que dice  “La posibilidad de que el material revestido se confunda con el revestimiento debe ser excluida en cualquier caso”, es decir la madera se puede pintar de cualquier color, excepto de color madera. En efecto cada material revestido o para revestir tiene su propia forma de expresarse, se trata de no forzar un material a asumir la apariencia que tiene otro.

Continuando con la fachada, posee dos aberturas ligeramente cóncavas, una encima de la otra, en el cuadrado cercano al suelo. La abertura inferior crea un vínculo más directo con la calle, fomentando el movimiento hacia el interior. La abertura superior conforma un balcón, con ventanas relativamente pequeñas que le dan una presencia escultural a la casa; sirven para dejar entrar la luz, nunca la mirada. En el cuadrado superior también hay un gran vacío totalmente rectangular con una altura con la que se logra generar duda acerca de la escala del edificio.
La vivienda se proyectó con 5 plantas, de las cuales no se construye la quinta. En la planta baja en la abertura más cercana al nivel de suelo con forma cóncava, se encuentran dos puertas ubicadas simétricamente, por una se ingresa al garaje, y por la otra a un hall que recibe a la persona, en planta este espacio tiene una forma semi-rectangular pues la puerta se encuentra en una esquina, lo que ofrece la mejor vista del espacio al ingresar. En la esquina contraria al acceso, está ubicada la escalera principal, la cual no se detiene en la planta siguiente si no que va hasta la segunda, accediendo directamente a un vestíbulo que recibe en la parte privada de la casa.
En la primera planta, se encuentra el apartamento de alquiler al cual hay posibilidad de acceder desde el frente de la casa ubicado sobre la avenida, o desde el lado contrario por medio de una escalera ubicada en la esquina de la terraza en la planta siguiente, esta escalera también remata en un vestíbulo con varias puertas a través las cuales se ingresa al comedor y al salón.
A la segunda planta como ya fue mencionado se accede desde la escalera, aun no se ha ingresado  en la zona más privada de la casa puesto que en este piso se encuentran las cocinas de las dos viviendas, sin embargo aquí nace la escalera que conecta el resto de la casa.
La tercera planta, es la primera en donde se desarrolla la vida del dueño, hay un salón-comedor, con un gran balcón hacia la calle, y dentro de este espacio una chimenea que  recibe,  una biblioteca, un estudio, un salón para la mujer el cual se encuentra en un nivel inferior al del salón principal, lo cual demuestra esa intencion de darle prelación al lugar del hombre en la casa y la mujer algo aislada dedicada a las labores del hogar con un salón especifico para permanecer en sus ratos libres entreteniendose en el tejido o el bordado.
En la cuarta planta se encuentran las habitaciones, frente a las cuales hay una terraza, Otro aspecto interesante y en definitiva moderno en esta casa (como en la mayoría de sus viviendas), a la cual solo se accede a través de la habitación, un símbolo de libertad personal. Un espacio para el espíritu, para la meditación, para el esparcimiento y desarrollo de la individualidad de quien se mueve dentro de él, en este caso el vanguardista Tristán Tzará; quien manifiesta que la casa fue concebida correctamente, pues correspondía con su gusto y era una materialización de las ideas comunes entre él y Loos, a la vez que la casa ofrece la privacidad que deseaba. Y es que un espacio de este carácter llena de significado la habitación al introducir un espacio abierto que le permite a la persona desarrrollarse individualmente en un lugar que le pertenece, en donde le es posible el ejercicio de introspección de esparcimiento, liberandolo en cierto modo del estrés de la vida cotidiana, de las preocupaciones del día a día.

Es una construcción en la que Loos se adapta en su mayor parte al personaje que le encarga la obra, acepta sus requisitos y aplica sus concepciones acerca de cómo debe desarrollarse la arquitectura que satisface las necesidades humanas. En el desarrollo espacial al interior de la casa adopta el concepto desarrollado por el mismo, llamado “Raumplan”, criterio de organización espacial en donde cada sala de la vivienda debe ser adaptada y adecuada según la función que cumple, bajo un principio de economía y proporción, lo cual le confiere a cada espacio su autonomía pero permitiendo que se relacionen entre si visual y funcionalmente. Es interesante como a medida que se asciende a través de las plantas, el espacio ha sido más moldeado y el arquitecto se mueve con mayor libertad variando las alturas, largos y anchos en cada sitio según la función que se desarrolla en el mismo. El único espacio que tiene exactamente doble altura es el balcón rectangular en la parte superior de la fachada por medio del cual ilumina el comedor y las habitaciones en la siguiente planta. El espacio de mayor dimensión en toda la casa tanto en planta como en alzado es el salón ubicado contiguo al comedor, es un salón para recibir la visita del dueño de casa, generalmente hombres. En la misma planta encontramos otra pequeña sala diseñada para que las mujeres permanecieran en ella y realizaran sus actividades como dibujar, tejer, entre otras cosas, evitando así que se cruzaran en muchas ocasiones con los hombres en la casa. Es también una de las razones por la que la cocina está en una planta inferior para que la mujer pueda moverse en esa planta con libertad, y no deba interferir en las actividades del dueño en la siguiente planta.

La arquitectura moderna es resultante de un acto de revisar la historia y generar transformaciones en ella, reinterpretandola es por eso que no resulta extraño encontrar que Loos no ha sido el primero en romper el plano horizontal (nivel) dice Jullius Posener, quien nombra arquitectos precursores de esta teoría entre los cuales incluso hay algunos contemporáneos, entre otros, Richard Norman, Phillip Webb, Arthur Little, Charles Frances Amesley, Baillie Scott, Herman Muthesius e incluso Henry Van de Velde. En estos arquitectos encontramos concordancias con características de Adolf Loos como son los recorridos de escaleras, el espacio de chimenea, aspectos de la decoración interior  entre otras cosas. La conclusión a la que llega Posener es que ninguno de los arquitectos antes mencionados llevaron la composición espacial hasta las últimas consecuencias, Loos en cambio lo ha hecho. Esto explica el hecho de que se le atribuya el desarrollo de este planteamiento.

En definitiva Adolf Loos fue una figura enigmática, pero especialmente precursora. Ocupa una posición clave en los orígenes de la arquitectura moderna a pesar de que su obra no encajaba con lo que se desarrolló en los movimientos de su época, era un personaje aislado y autónomo, sus escritos, su teoría, su vida que desencadenan posteriormente las actitudes teóricas de Aldo Rossi quien notoriamente afecto el desarrollo de la posmodernidad, demuestra que las actividades humanas incluyendo la arquitectura son fruto de la evolución de los pensamientos desarrollados en primer momento por 1 o 2 personas, luego retomados por otros que los cuestionan, los ponen a prueba, experimentan con ellos y encuentran respuestas nuevas que permiten continuar con el desarrollo de la sociedad respondiendo a las necesidades culturales del tiempo en que se vive. Lo  interesante es reconocer la variedad de respuestas que pueden generarse a un mismo cuestionamiento que aqueja la sociedad. Por diferentes personajes que en muchos casos se cobijan en la tradición y en otros como este se toma como base y se transgreden para lograr cosas nuevas que logran configurar algo llamado modernidad.




Bibliografía

·         Lustenberg, K. (1998) Adolf Loos. Barcelona, España: Gustavo Gili, S.A
·         Benevolo, L. (1960) Storia dell´architettura moderna. Italia: Editorial Laterza.
·         Pizza, A. (ed). (1989) Adolf Loos. Barcelona, España: Editorial Stylos.
·         Anónimo. (2013, 04, 22). Adolf Loos. Recuperado de
http://dearquitecturaydiseno.wordpress.com/2013/04/22/adolf-loos/
·         Vukovic, K. (2010, 08, 15). Loos: vistiendo con la arquitectura. Recuperado de http://www.vistelacalle.com/26944/loos-vistiendo-con-la-arquitectura/
·         Anónimo. (2010, 12, 10).  Adolf Loos. Recuperado de http://otrootroblog.blogspot.com/2010/12/adolf-loos.html
·         Púlido, A. ( ) Adolf Loos. Recuperado de
http://academic02.tripod.com/loos.pdf
·         Colomina, B. ( ) Solbre Adolf Loos y Jossef Hoffman, A propósito de la arquitectura en la época de su reproductibilidad técnica. Recuperado de file:///Users/nesttor/Downloads/Loos%20-%20Hoffmann.pdf
·         Vaquero, A. (2012) Adolf Loos. Recuperado de http://historiaarqusps.files.wordpress.com/2012/06/adolf-loos-informe.pdf


[1] Anderson, S. Et al (1989) Adolf Loos. Pág. 18-19.
[2] Adolf Loos ( citado por Fabián Camilo Garzón Moreno, 2012)La Casa Scheu y Adolf Loos en la Arquitectura Moderna.
[3] Adolf Loos (Anderson/ Cacciari/ Lubbock/ Melchiore/ Von Moos/ Rossi/ Safran/ Sibour, 1989) Barcelona, Ed. Stylos.
[4] Benévolo, L. (1960) Storia dell´architecttura moderna. Pág. 359-361.

[5] Lustenberger, K. (1998) Adolf Loos. Pág. 11-15.

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