miércoles, 19 de noviembre de 2014

Casa particular (Maison Particuliere), 1923, Theo van Doesburg y Cornelius van Esteren



Yesid Sneyther Lizarazo Peña
03317546
Casa particular (Maison Particuliere), 1923, Theo van Doesburg y Cornelius van Esteren


EN BÚSQUEDA DE LA CUARTA DIMENSIÓN
Van Doesburg, T. (1923). Contra-constructie. [Fotografía]. Recuperado de http://www.etsavega.net/dibex/Doesburg_2.htm



Theo van Doesburg, nace el 30 de agosto del año de 1883 en Utrecht (Paises Bajos). Su nombre original era Emil Marie Küper, su seudónimo lo tomo desde muy temprano de su padre adoptivo Theodorus Doesburg, escribiría también bajo los pseudónimos I.K. Bonset y Aldo Camini. Mantuvo siempre un juego de seudónimos logrando que amigos como, por ejemplo, Piet Mondrian y otros colaboradores cercanos no descubrieran la identidad de estos personajes hasta el final de su vida, cuya causa fue un ataque cardiaco el 7 de marzo de 1931 en la ciudad de Davos (Suiza)[1].
Antecedido por el surgimiento de iniciativas que cuestionan aspectos del arte tradicional en torno a la Primera Guerra Mundial, como la relación del arte con la sensibilidad o con la vida, es decir el compromiso intelectual y social por parte del artista para incidir en la mejora del mundo, nace en Holanda, en el año de 1917 una estética renovadora basada en la depuración formal: el neoplasticismo. Doesburg sintetiza el espíritu y la esencia del grupo con la frase: “Desnudemos a la naturaleza de todas sus formas y solo quedará el estilo”[2].
Entre las principales características del neoplasticismo se encuentran la búsqueda de la renovación estética, la exclusión de lo individual, la depuración de las formas hasta llegar a sus componentes fundamentales como líneas, planos y volúmenes, el planteamiento racionalista, la tendencia a ángulos rectos, el sentido del equilibrio logrado por la compensación de formas y colores, los colores planos de carácter saturado o puros y tonales o neutros, el empleo de fondos blancos, entre otros. Ubicado dentro de lo denominado arte abstracto, que se caracteriza por no imitar ni representar directamente la realidad exterior, sino basado en la idea de que el color y la forma tienen su propio valor artístico.
Quizás tenga cierto grado de complejidad describir lo acogedor, el emplazamiento y sus relaciones, la calidad espacial e infinidad de aspectos de un proyecto que no fue construido, sin embargo este texto se basa más en la incidencia de pensamiento que pudo surgir tras el planeamiento de este proyecto y lo significativo que pudo ser para el desarrollo de la arquitectura moderna, así que trataré de mostrar de la mejor forma las intenciones de los proyectistas basado en el análisis, la búsqueda y la profundización de información que el ejercicio conllevó.
Puede que la apreciación de esta obra haga a su espectador hacerse una pregunta de si el artista busca mostrar esta representación como arte o como arquitectura, y cierta pregunta, probablemente esté tocando la razón propia del objeto. Es básicamente un dibujo geométrico puesto en una hoja de papel del mismo modo que pueden ser los planos en la arquitectura y si basados en nuestro contexto quisiéramos interpretarlo, probablemente lleguemos a la coincidencia de que representa una serie de planos orientados en tres posiciones en el espacio: una horizontal y dos verticales que forman un ángulo recto entre sí. También tendría que ver con lo que es la representación en la arquitectura, pues los edificios suelen estar conformados por planos con esas mismas orientaciones.
Si llegamos a mirar con más atención tal vez concluyamos que esta obra no representa claramente una arquitectura, al menos a la que estamos acostumbrados, pues no vemos ninguna estancia concreta contenedora, más bien una sucesión de espacios no delimitados del todo. Un espacio que es protagonista de esta composición sin olvidar por supuesto que este es uno de los principales aspectos que trata la arquitectura
El vacío en esta obra tiene calidad de fondo y está dividido hasta cierto punto por los planos que responden a tres orientaciones bien definidas. Sin embargo, a pesar de la consistencia de la construcción, los distintos entes compositores advierten estar flotando en ese espacio.
Habiendo tratado el tema del espacio en la obra, veremos ahora en dónde localizar el tiempo, este puede existir en la necesidad propia del que la aprecia en recorrer el espacio, los compartimientos espaciales abiertos e intercomunicados que representa, corresponde pues a la experiencia que existiría al recorrer estos espacios en caso de estar construidos. Esto se ve apoyado por la sensación de dinamismo que indudablemente implica el uso de la diagonal en la representación. Así, ese recorrido espacial implica al tiempo en la experiencia que supone la contemplación de esta obra.
Lo que hace a la casa un icono del movimiento moderno, es su acercamiento radical al diseño, el uso del espacio, y la pureza de los conceptos aplicados. Su calidad de espacio transformable compuesto por planos independientes cumplen perfectamente con los objetivos del movimiento.

La relación indudable que esta obra muestra entre pintura y arquitectura no es casual, ya que forma parte de un conjunto de “contra-construcciones” y “análisis arquitectónicos” realizados sobre la base de las proyecciones axonométricas hechas para los proyectos presentados en colaboración con el arquitecto Cornelius Van Eesteren en la exposición de la galería L’Effort Moderne de París en 1923.

La idea de la exposición partió de un encargo del galerista Rosenberg para que un equipo de De Stijl diseñara una casa de campo. A partir de aquí se concibió la idea de una exposición que incluyese, además del encargo, otros dos proyectos de casas privadas, siendo Van Eesteren el responsable de los planos, incluidas las axonometrías, de los tres proyectos. Este arquitecto fue el principal autor de los dos primeros proyectos, contando con la ayuda de Gerry Rietveld en la elaboración de la maqueta de la casa de campo y con la de Theo Van Doesburg en la aplicación del color en el otro; mientras que este último fue el principal autor del tercer proyecto. En cualquier caso, sus ideas sobre el espacio están en la base de los tres proyectos y la casa particular es una muestra de ello.

Lo  que ha hecho Van Doesburg en la imagen con la que inicia este texto, ha sido mantener la disposición de los planos, rompiendo sus encuentros, eliminando los correspondientes a la cubierta, así como las ventanas, con lo que consigue liberar el espacio al no haber ningún volumen cerrado. Sin embargo, cabe destacar que la rotura de la conexión entre los planos y, en consecuencia, la entidad de los volúmenes, genera un cierto desconocimiento de la posición exacta de los elementos de la composición que produce una ambigüedad espacial. Puede ser esta la gran diferencia que existe entre una vista axonométrica arquitectónica y las composiciones de Van Doesburg, para las que probablemente sea más apropiado el nombre de contra-construcción que el de análisis arquitectónico.

No es fácil, ni posiblemente oportuno, separar estas obras más "arquitectónicas" de Van Doesburg del resto de su producción pictórica, fundamentalmente por dos razones: estas obras tienen también bastante de pictórico y suponen un paso importante en la evolución de la obra y el pensamiento de su autor, basados en la búsqueda de lo dinámico y de la cuarta dimensión.
Comentando la exposición en que presentó estas “contra-construcciones” Van Doesburg escribió: “queríamos elevar la arquitectura y la pintura, por medio de la máxima conexión entre ellas, hasta una altura anteriormente apenas imaginada”[3]. En esas mismas fechas se produjo el Manifiesto IV del grupo De Stijl, firmado por Van Doesburg, Van Eesteren y Rietveld, en el que se formulaban los nuevos problemas de la arquitectura y de la pintura monumental, de cuyos ocho puntos cito los fragmentos que pueden estar más relacionados con el objeto del análisis.

·         “las variaciones espaciales tienen que ser sometidas a una unidad en equilibrio”.
·         “la plástica (del espacio y el tiempo) por medio del color es la expresión de una nueva dimensión”.
·         “hemos roto la dualidad entre dentro y fuera”
·         Hemos dado al color el lugar que le corresponde en la arquitectura y declaramos que la pintura separada de la construcción arquitectónica no tiene ninguna razón de ser.
·  La era de la destrucción ha acabado totalmente. Comienza una nueva época de la Construcción[4].

Estos fragmentos, referidos a la arquitectura y a su relación con la pintura, expresan también claramente las intenciones implícitas en esta obra que, como hemos visto, es una aproximación a la arquitectura con un carácter pictórico. Es apropiado señalar que, a pesar de lo que dice este manifiesto sobre "la pintura separada de la construcción arquitectónica", Van Doesburg siguió pintando cuadros.

Aparte del color del fondo los colores que destacan son el rojo y el azul, y luego el blanco y el negro. También hay algunos grises, más o menos azulados o rojizos. En esto, Van Doesburg ha sido totalmente coherente con lo que él mismo decía de los colores: “la pintura se limita a sus medios de expresión: el color (activo) y el no color (pasivo). El pintor tiene que plasmar su experiencia estética de la realidad por medio de las relaciones entre los colores y el plano no coloreado. Por "color" entendemos todos los tonos coloreados (es decir, rojo, azul y amarillo), por "no color" el negro, el blanco y el gris”[5].
Algo digno de mención es que en esta obra no hay la menor indicación o sugestión de sombras. Los planos se configuran por sus bordes en las tres direcciones del espacio, pero nada hay que se pueda tomar como indicativo de una sombra, ni propia ni arrojada. Obsérvese que hay planos de un mismo color orientados en las tres posiciones en el caso de los colores blanco, azul y negro; al rojo le falta la posición horizontal y al color del fondo le falta una de las verticales. En cuanto a los grises, tampoco reúnen todas las posiciones. Esta referencia a los colores en relación con las sombras no es gratuita, ya que orientando los colores se puede conseguir también el efecto de sombra propia, cosa que Van Doesburg ha rehuido concienzudamente en esta obra.
Van Doesburg pasó por etapas en las que las influencias del Expresionismo, del Cubismo y de la Abstracción geométrica eran palpables. Muestra de ello son cuadros como Motivo pictórico: Naturaleza muerta (1916), en el que es obvia la influencia de Paul Cézanne, en otro, Composición (1919-1920), resalta, en cambio, la influencia de Mondrian. Esta última obra y la que estamos analizando responden a la idea de abstracción geométrica. En ésta predomina la línea diagonal, que para Van Doesburg llegó a suponer, en su propia evolución como artista, el principio dinámico que no le ofrecían la horizontal y la vertical. Causa de su ruptura con Mondrian en 1925, para quien estas dos direcciones eran fundamentales en la obra plástica. Cuando Van Doesburg desarrolló su teoría del "Elementarismo", en la que proponía la diagonal como dirección privilegiada, Mondrian dejó de contribuir en la revista De Stijl.

Sin duda, la búsqueda de la tercera y la cuarta dimensiones en la abstracción geométrica del Neoplasticismo fue lo que acercó a Van Doesburg al sistema de perspectiva militar de representación, ya que en este sistema las dos direcciones horizontales, perpendiculares entre sí, se presentan en el plano con una inclinación de 45 grados, mientras que la vertical mantiene su posición. Esto sucede tanto en la obra objeto de este estudio como en otra serie de obras de este artista.

Van Doesburg había evolucionado notoriamente desde su primer contacto con la obra de Mondrian en 1915. En la crítica que escribió acerca de la exposición de Mondrian que vio en el Stedelijk Museum aquel año decía Van Doesburg: “[...] las obras de este autor dan del todo la impresión más espiritual [...]. Espiritualmente esta obra es superior al resto. La impresión que nos produce es de tranquilidad; impasibilidad del alma”[6]. No es sólo que escribiera esto, sino que a partir de ese momento su propia obra cambió, hasta el punto de confundirse con la obra de Mondrian. Este sería el caso de Composición. Más aún, entre los principios del movimiento De Stijl, fundado conjuntamente por Mondrian y Van Doesburg, figuraba la simplificación de las líneas a dos posiciones fundamentales: horizontal y vertical. Está claro que diez años después Van Doesburg necesitaba algo más dinámico y lo encontró en la diagonal.

Mondrian había publicado también sus ideas en la revista del grupo: "El espacio puede ser expresado de modo equilibrado porque las dimensiones y valores crean relaciones puras; altura y anchura se oponen mutuamente sin escorzo y la profundidad se manifiesta a través de los diferentes colores de los planos [...]. Puesto que el color aparece de modo puro, plano y claro, el neoplasticismo expresa directamente la expansión, es decir, expresa directamente la causa de la apariencia espacial"[7].

En sus primeros escritos, Van Doesburg planteó el nuevo estilo neoplástico como la expresión directa del contenido espiritual por medio de la pura relación de forma y color, que sólo se puede plantear de una forma abstracta. La obra de arte ya no parte del objeto, sino de esa relación, y el artista debe expresarla por medio de una estética pura y desinteresada a partir de la idea de espacio, que precede a la conciencia visual. Se ve que ya desde el principio algunos matices diferenciaban los planteamientos de ambos artistas.
En algunos números de De Stijl de 1918 se publicaron, entre otros escritos de Gino Severini, uno titulado "La medición del espacio y la cuarta dimensión". Van Doesburg, comentándolo, manifestaba en 1919: "Está claro que el espacio, en cualquiera de las artes visuales, y tanto interior como exteriormente, se encuentra en el centro de las preocupaciones del artista, y al contemplar una obra de arte es posible ver si ha sido realizada según el ojo o según el espíritu, o dicho de otro modo, si una obra de arte proyecta la realidad tridimensional o el espíritu enedimensional"[8]. Ese mismo año Einstein publicaba su teoría de la relatividad. Como ha señalado Linda D. Henderson, durante las dos primeras décadas del siglo XX una de las mayores preocupaciones de científicos, artistas, filósofos, escritores y hasta del hombre corriente fue la cuarta dimensión y su visualización. El Neoplasticismo fue, de todos los movimientos artísticos de vanguardia, el que más se implicó en esa aventura que ha estimulado la imaginación de generaciones dando admirables frutos artísticos.

Quizá haya sido Theo van Doesburg el artista que más empeño ha puesto a lo largo de su vida y de su obra en mostrar la cuarta dimensión. Sobre la dificultad de este tema, Jouffret, un geómetra que escribió un tratado sobre la cuarta dimensión, cita este comentario, más bien irónico, de Henri Poincaré: "Quizás alguien que dedicase a ello su vida entera podría con el tiempo ser capaz de representar la cuarta dimensión"[9]. Aunque, probablemente en este sentido, no hemos avanzado mucho.
Esta obra es, como hemos visto, una construcción axonométrica. Si analizamos el papel que la axonometría ha jugado en la arquitectura y en la pintura de los años veinte y treinta del siglo pasado, bien podríamos decir que la axonometría es una “forma simbólica”. De ello dan testimonio esta obra de Van Doesburg, junto con otras de El Lissitzky, László Moholy-Nagy y otros pintores, así comootras representaciones axonométricas del propio Van Doesburg, Van Eesteren, Walter Gropius, Mies van der Rohe, entre otros arquitectos.

Quisiera haber tratado temas más específicos referentes al desarrollo interno de la casa pero considero tanto por la información que conseguí como por la bibliografía consultada y por lo que entendí consultando acerca del neoplasticismo que lo que hace interesante de estudiar la casa particular lo encontramos más en el método utilizado para su representación y el juego de planos y contrastes que podemos percibir en sus alzados y volumetría.


[1] Wranke, Carsten-Peter. El arte de la forma ideal De Stijl 1917-1931. Alemania: Editorial Benedeikt Taschen, 1993. p. 207
[2] De Stijl, http://www.todacultura.com/movimientosartisticos/destijl.htm [Consulta: Junio de 2014]
[3] Van Doesburg, Theo: Principios del nuevo arte plástico y otros escritos. Murcia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, 1985. p. 190 – 192.

[4] Van Doesburg, Theo: Principios del nuevo arte plástico y otros escritos. Murcia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, 1985. p. 190 – 192.
[5] Van Doesburg, Theo: Principios del nuevo arte plástico y otros escritos. Murcia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, 1985. p. 40.

[6] Van Doesburg, Theo: Principios del nuevo arte plástico y otros escritos. Murcia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, 1985. p. 11.
[7] De Stijl, I, 4 (1918), p. 42.
[8] De Stijl, II, 6 (1919), p. 63.
[9] Jouffret, E.: TraitéÉlémentaire de géometrie à quatre dimensions. París, Gauthier Villars, 1903. p. 16.


BIBLIOGRAFÍA


o   Wranke, Carsten-Peter. (1993). El arte de la forma ideal De Stijl 1917-1931. Alemania: Benedeikt Taschen.
o   Van Doesburg, Theo. (1985) Principios del nuevo arte plástico y otros escritos. Murcia, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia.
o   De Stijl, I, 4 (1918).
o   De Stijl, II, 6 (1919).
o   Jouffret, E. (1903). Traité Élémentaire de géometrie à quatre dimensions. París, Gauthier Villars.
o   Escaño, María Teresa. (1998). "Theo van Doesburg y Cornelis van Eesteren. Tres proyectos para la exposición de la galería L’Effort Moderne de París", en Cuaderno de notas. Madrid.
o   Argan, Giulio Carlo. (1991). El arte moderno: del Iluminismo a los movimientos contemporáneos. Madrid, Akal.
o   Hereu, Pere. (1994). Textos de arquitectura de la modernidad. España: Nerea.
o   Gil, Julián. Maison particuliére - Theo van Doesburg http://unalhistoria3.blogspot.com/2014/02/maison-particuliere-theo-van-doesburg.html

 

 



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